El 2 de Julio de 2014 se realizó en la sede de
la UADE (Universidad Argentina de la Empresa) el cuarto encuentro presencial en
el que participaron alumnos de 2° y 3° año de las escuelas Martín Buber,
Scholem Aleijem, Yeshurun Tora, Escuela Técnica ORT, Colegio Israelita San Martín de Córdoba y Tarbut. En pequeños grupos, los alumnos argumentaron y debatieron sobre la base de un
interesante intercambio a partir del cual un reconocido jurado ha podido generar con los mismos aportes y sugerencias, haciendoles devoluciones constructivas priorizando el encuentro como un espacio de aprendizaje.
2011 fue el año del
lanzamiento del proyecto Pilpul.
El 8 de septiembre de 2011 se realizó en la sede de
la UADE (Universidad Argentina de la Empresa) el primer encuentro presencial en
el que participaron alumnos de 2° y 3° año de las escuelas Martín Buber,
Scholem Aleijem y Tarbut. Argumentaron y discutieron sobre la base de un
interesante intercambio intelectual a partir del cual un reconocido jurado
distinguió a los equipos que alcanzaron los niveles argumentativos más
elevados.
Asimismo, el 16 de septiembre de ese mismo año se
llevó a cabo un encuentro presencial para janijim de las escuelas de madrijim
de las siguientes instituciones: CISSAB, FACCMA, HACOAJ, HEBRAICA y MACABI en
la sede ORT Almagro. El mismo resultó ser un espacio enriquecedor, tanto por el
contenido abordado como por el encuentro entre pares.
Los equipos
Escuelas Secundarias
Martín
Buber 1 Leila Galante, Uriel Jmelnizky y Jason Mindlin
Una alumna tiene las mejores calificaciones. Los docentes organizaron un proyecto de tzedaká y ella se negó a participar porque argumenta que los destinatarios no son personas judías y que ella lo haría si fuesen judíos.
Agustina tiene las mejores notas y es considerada una muy buena alumna. Su desarrollo en la totalidad de las materias es intachable. Es comprometida y participa activamente en cada uno de los proyectos que propone la escuela.
La tutora de su división les propuso emprender una nueva iniciativa de tzedaká. Agustina escuchó la propuesta con detenimiento. El propósito de la misma es recolectar juguetes para el Día del Niño, realizar actividades recreativas y apoyo escolar en un barrio carenciado. La tutora sostuvo que ella y sus compañeros cuentan con sobradas capacidades para hacerse cargo de esta tarea. La decisión estuvo avalada en el concepto de tzedaká, y en la idea de un judaísmo que se hace cargo de una sensibilidad social que supone la entrega y ayuda al que necesita.
La mayoría de sus compañeros aceptaron rápidamente la propuesta y enseguida comenzaron a imaginar qué juegos podrían proponer a los chicos y como organizarían la campaña de colecta de juguetes. Pero Agustina no se sumó al proyecto como en otras oportunidades.
Agustina levantó la mano y dijo: - “Yo no quiero participar en esto”.
¿Por qué Agustina no quiere ser parte del proyecto? Ella esgrime que entiende el concepto de tzedaká de otra manera apelando a la diversidad de interpretaciones que tiene el judaísmo. Para Agustina, la tzedaká es solo para judíos, mientras que el proyecto está pensado para los necesitados sin distinción de filiación.
Es cierto que uno podría leer la tzedaká circunscripta a los propios, pero al mismo tiempo hay un mensaje universalista en la fuentes judías que se contradice con otras fuentes que parecen sostener lo contrario. De alguna manera, la escuela judía elige sostener un judaísmo con un mensaje más de apertura y de ayuda al necesitado en general.
A partir de la intervención de Agustina surge un debate entre los alumnos ¿Debemos pensar como judíos la tzedaká destinada a los propios judíos? ¿O debemos entenderla en términos universalistas, es decir, hacia otros pueblos?
Una alumna tiene las mejores calificaciones. Los docentes organizaron un proyecto de tzedaká y ella se negó a participar porque argumenta que los destinatarios no son personas judías y que ella lo haría si fuesen judíos.
Agustina tiene las mejores notas y es considerada una muy buena alumna. Su desarrollo en la totalidad de las materias es intachable. Es comprometida y participa activamente en cada uno de los proyectos que propone la escuela.
La tutora de su división les propuso emprender una nueva iniciativa de tzedaká. Agustina escuchó la propuesta con detenimiento. El propósito de la misma es recolectar juguetes para el Día del Niño, realizar actividades recreativas y apoyo escolar en un barrio carenciado. La tutora sostuvo que ella y sus compañeros cuentan con sobradas capacidades para hacerse cargo de esta tarea. La decisión estuvo avalada en el concepto de tzedaká, y en la idea de un judaísmo que se hace cargo de una sensibilidad social que supone la entrega y ayuda al que necesita.
La mayoría de sus compañeros aceptaron rápidamente la propuesta y enseguida comenzaron a imaginar qué juegos podrían proponer a los chicos y como organizarían la campaña de colecta de juguetes. Pero Agustina no se sumó al proyecto como en otras oportunidades.
Agustina levantó la mano y dijo: - “Yo no quiero participar en esto”.
¿Por qué Agustina no quiere ser parte del proyecto? Ella esgrime que entiende el concepto de tzedaká de otra manera apelando a la diversidad de interpretaciones que tiene el judaísmo. Para Agustina, la tzedaká es solo para judíos, mientras que el proyecto está pensado para los necesitados sin distinción de filiación.
Es cierto que uno podría leer la tzedaká circunscripta a los propios, pero al mismo tiempo hay un mensaje universalista en la fuentes judías que se contradice con otras fuentes que parecen sostener lo contrario. De alguna manera, la escuela judía elige sostener un judaísmo con un mensaje más de apertura y de ayuda al necesitado en general.
A partir de la intervención de Agustina surge un debate entre los alumnos ¿Debemos pensar como judíos la tzedaká destinada a los propios judíos? ¿O debemos entenderla en términos universalistas, es decir, hacia otros pueblos?
En la casa de Pablo no se está viviendo un buen momento. La última crisis económica mundial pegó fuerte en el trabajo de su padre y por ello se tomaron algunas decisiones que incluyen el recorte de ciertos gastos mensuales. Por suerte pudieron sostenerle a Pablo la escuela y el club, pero hay una cantidad de actividades extras que él ya no puede realizar, además de algunos planes específicos que Pablo y el resto de la familia tenían y que lamentablemente no van a poder hacer.
Uno de estos planes era un viaje que los chicos del colegio organizaron el próximo fin de semana a Uruguay. La idea era irse por primera vez solos y estaban todos muy entusiasmados. Pero el viaje costaba realmente demasiado, o más bien, demasiado para la situación de la familia de Pablo, con lo cual sus padres decidieron que no podía ir. Pablo se deprimió mucho con la noticia, a tal punto que ni siquiera se lo mencionó a sus compañeros, casi como quien no termina de caer con la novedad.
Todo cambió cuandoPablo fue con sus padres a la casa de su abuela a almorzar el domingo al mediodía. Aburrido de las conversaciones en la mesa, se fue como siempre al dormitorio de su abuela a ver la televisión. Pero cuando se arrojó a la cama, escuchó un ruido debajo. Se había tirado con tanta fuerza que se había desprendido una cajita de metal que se ve que la abuela escondía debajo del colchón. Pablo la abrió y para su sorpresa, se encontró con una interesante cantidad de dinero, más interesante aún ya que si él retiraba lo que costaba el viaje, incluso sobraba plata, con lo que su acción podía pasar por desapercibida. Ni lo dudó: separó el dinero guardándoselo en el bolsillo.
A sus padres les contó que un amigo había decidido invitarlo. A sus amigos no les dijo nada. Compró los pasajes y aportó para el viaje, pero esa noche cuando volvió a su casa, se encontró en la cena con el relato de su madre que contaba la desesperación de la abuela que sostenía haber perdido algo de sus ahorros. Nadie le creyó, pobre abuela, incluso la cargaban por su poca memoria y paranoia. Pero Pablo se sintió mal. Decidió contar lo que había hecho. Parte del dinero ya no lo tenía, pero el resto lo devolvió. Sus padres lo castigaron severamente, su abuela lo perdonó y le ofreció el dinero para el viaje pero él no lo aceptó. A sus amigos les dijo que no podía ir al viaje con alguna excusa que nadie creyó. Todo le salió finalmente mal, pero algo en él se había despertado y pareció tranquilo de haber obrado correctamente.
¿Con elarrepentimiento de Pablo basta para subsanar el error?